León, Guanajuato. 16 de octubre 2025.- La noche del miércoles, la tranquilidad habitual de la colonia Río Mayo se rompió en segundos. Eran cerca de las ocho y media cuando un grupo de hombres llegó hasta la tienda Coppel Río Mayo, en León, y ejecutó un violento asalto que dejó a las empleadas encerradas y una gran cantidad de celulares robados.

Todo comenzó cuando los sospechosos —según testigos, dos de ellos en motocicleta— estacionaron frente a la tienda y entraron con el rostro cubierto. Sin decir palabra, caminaron con decisión hacia el área de telefonía. En cuestión de segundos, el sonido seco del vidrio rompiéndose hizo que todos los presentes entendieran que se trataba de un robo.

Con martillos, los hombres destruyeron las vitrinas que resguardaban los teléfonos de gama alta. Mientras uno de ellos recogía los equipos y los guardaba en una mochila, otro vigilaba el acceso principal. Las empleadas, aterradas, fueron obligadas a dirigirse al baño y encerrarse, sin posibilidad de pedir ayuda.

En menos de cinco minutos, los asaltantes sustrajeron más de un centenar de celulares y escaparon del lugar antes de que llegaran las patrullas. Versiones preliminares indican que tomaron rumbo hacia el bulevar principal, donde posiblemente los esperaba un vehículo de apoyo.

Cuando los policías arribaron, encontraron a las trabajadoras en crisis nerviosa y las vitrinas destrozadas. Personal de la Fiscalía General del Estado llegó poco después para realizar las primeras diligencias y recabar las grabaciones de las cámaras de seguridad, tanto del establecimiento como de los comercios cercanos.

Hasta el momento, no se han reportado personas detenidas, aunque la Unidad Especializada en Robo a Comercio continúa la investigación para dar con los responsables. El monto total de lo robado sigue sin precisarse, pero se estima que supera los 100 teléfonos celulares de distintas marcas.

El asalto al Coppel Río Mayo se suma a una serie de robos similares ocurridos en tiendas de la zona metropolitana, lo que ha encendido la alerta entre los trabajadores del sector comercial. Mientras tanto, las víctimas intentan recuperarse del miedo que dejó aquella noche en la que el sonido del vidrio quebrándose marcó el inicio de una historia de terror y violencia.